K. B. F.

Yo siempre
fui el guapo del grupo cuando era joven pero pronto empecé a quedarme sin cabello y mi
atractivo comenzó a desaparecer a medida que también lo hacia mi pelo. Comencé a
deprimirme en gran manera; ya no destacaba en el grupo como antes y, después de hacerme
de todo, opté por usar la peluca.
Este
método no me agradaba pero era lo único eficaz que conocía. En algunas ocasiones me
hizo pasar el mayor de los ridículos pues en la boda de mi hija y en el fragor de la
juerga, mi peluca se cayó y creí morirme de vergüenza.
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